En estos últimos días la Patagonia argentina ha vuelto a estar en la tapa de los diarios. Primero el tema Malvinas o como se llaman de verdad Falklands. La Presidenta Kirchner ha hecho sonar algún tamborcillo guerrero con la persecución de un buque de bandera española y lograr que los gobiernos del Mercosur no permitan que buques de bandera inglesa rumbo a las islas sean abastecidos en puertos de la región.
Nuevamente mucho ruido para tapar problemas de índole política, ya que las pretensiones de mis connacionales sobre las islas son tan absurdas desde el punto de vista legal, que solamente puede considerárselas como otra "argentineada" más.
Veamos los dos argumentos principales, el primero (suscripto por toda Latinoamérica) es de que la islas se tratan de una colonia que debe liberarse. Para que fuera colonia debería haber nativos(los colonizados) y gobernantes extranjeros (los colonizadores). Oh gran sorpresa, esta condición no se cumple pues nativos y gobernantes son ciudadanos británicos. Además ni un sólo “nativo” desea cambiar su ciudadanía ni se siente oprimido. Este detalle no es mencionado por ningunos de nuestros políticos, pues saben que no tiene argumentos más que apelar a las emociones de sus pueblos ignorantes de la verdad.
El segundo argumento es terriblemente peligroso, tanto para Argentina como para Chile y más de un país latinoamericano con comunidades indígenas con jefes y gobiernos propios y que habitan en reservaciones. Argentina reclama que las islas fueron tomadas por la fuerza de las armas y sus escasos habitantes exilados a tierra firme. Por ende le corresponde el derecho de soberanía. Lo mismo pueden decir los Mapuches en la Patagonia Occidental , que fueron despojados por la fuerza y encerrados en reservaciones, las tribus Araucanas con el resto de la Patagonia, dado que corrieron igual suerte, Los Tobas en el Norte argentino, etc. Ninguna de estas etnias quiere pertenecer a los países que los colonizaron en todos los casos a la fuerza, practicando matanzas que rayan en el genocidio. Claro para los nacionalistas y progresistas vernáculos, decir que Argentina, Chile, Brasil, etc., son países que mantienen colonias en estado de verdadera subyugación es un anatema. Pero es la realidad. (Como ejemplo, sugiero la lectura de de “Las matanzas del Neuquén”, autores Curapil Curruhuinca y Luis Roux Editorial Plus Ultra 1990)
Argentina además utiliza un argumento adicional que considero tan ridículo y espurio que es casi risible y es que la aguas territoriales de un país se basan en la profundidad del océano que la rodea (Plataforma Continental), por lo cual sus aguas territoriales se extienden más allá de las 200 millas aceptadas por casi todo el mundo. Con solo mirar la cartografía mundial y aplicar ese razonamiento aparecerían serios problemas nacionales con países centenarios.
El verdadero problema patagónico es el ajuste que debe hacer el Sr. Gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta y que esta generando revueltas tan importantes en la capital de la provincia que la presidenta no se animó en el día de la fecha a aterrizar en ella, dirigiéndose directamente a Calafate. Otra provincia patagónica al borde del estallido es Río Negro, donde el Gobernador Carlos Soria y la legislatura con mayoría kirchnerista aprobaron el pase a disponibilidad de más de 20.000 empleados estatales. Cabe recordar que la capital, Viedma, es una ciudad cuya principal actividad es la administración pública, o sea que las consecuencias del desempleo generado serán muy graves y los disturbios esperados, mayúsculos.
Las diferencias entre el General Galtieri y Cristina Kirchner se achican cuando vemos que el recurso Malvinas/Falklands es nuevamente utilizado para tapar el fracaso absoluto de sus respectivos modelos de gobierno.